Cuando Mi Amor Llegó a Cero
Mi esposo, Adrián Ferrer, podía oír las notificaciones de mi sistema.
[Usuaria, el nivel de amor ha llegado al máximo. ¿Deseas borrar tus sentimientos y regresar al mundo real?]
Al oírlo, el rostro de Adrián se volvió gélido.
Sin embargo, no me oyó responder entre sollozos:
—No me iré. Lo elijo a él.
Como solo había oído que mi nivel de amor había llegado al máximo y que podía regresar al mundo real, creyó que, si conseguía reducir mi nivel de amor antes de que completara la misión, nunca podría dejarlo. No sabía que, si aquel amor llegaba a cero, el sistema también abriría un portal de salida de emergencia. Por eso, para retenerme a su lado, Adrián me arrancó una parte de la raíz espiritual para salvar a Camila Rivas, la discípula más joven de la Secta del Vacío. Después le entregó el loto de nieve milenario destinado a reparar mi raíz, aunque ella apenas se había raspado la piel.
Durante su tribulación celestial, Camila robó la espada vinculada a mi alma y la usó para detener el primer rayo, haciéndola pedazos.
—Adrián no soporta verme sufrir. Por eso no tuvo más remedio que usarte como escudo.
Para tranquilizarla y protegerla de los rayos restantes, Adrián llegó al extremo de atarme con cadenas para inmortales al pilar que atraía los rayos. Una tormenta de rayos celestiales cayó sobre mí y terminé cubierta de sangre en la Plataforma de Ejecución.
Más tarde, mientras Adrián celebraba su ceremonia de unión con Camila y yo permanecía sola en el Acantilado de Penitencia, el sistema volvió a hablar:
[Usuaria, el nivel de amor ha llegado a cero. Portal de salida de emergencia abierto. ¿Confirmas tu salida?]
Esta vez no dudé. Reuní mis últimas fuerzas y respondí:
—Confirmo.