La Ultima Oportunidad de la Luna Enferma
Fui la hija perfecta para mi padre: acepté casarme con el Alfa Alexander por el bien de mi manada de origen, aunque él se negó a marcarme y dejó claro que nuestro matrimonio no era más que un contrato. También intenté ser la Luna perfecta para mi esposo Alfa, con la esperanza de que algún día lograría ganarme su afecto y que podríamos ser un verdadero marido y mujer.
Pero todo cambió el día en que me dijeron que mi loba había entrado en estado letargo. El médico me advirtió que, si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre parecían preocuparse lo suficiente como para ayudarme.
Desesperada, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera. Pronto todos empezaron a llamarme loca, pero eso era exactamente lo que quería: rechazo y divorcio.
Lo que jamás imaginé fue que el arrogante hombre que una vez fue mi esposo terminaría suplicándome que no me fuera…