¡Me tiraron al agua y salí diosa!
Lo primero que hizo María Vargas al salir del funeral del hermano mayor de su esposo fue pedirle el divorcio al hombre con quien llevaba tres años casada.
La razón: la familia Ramos le exigía a Dylan que, pese a estar casado, le diera un hijo al hermano recién fallecido mediante una FIV con su cuñada, Emilia Blanco.
—Mari, mis papás amenazaron con quitarse la vida e incluso con hacer huelga de hambre; no tuve opción. Además, con Emilia solo fue una FIV: no hubo nada entre nosotros. ¿Por qué tienes que pedir el divorcio? —dijo Dylan.
Al oírlo, María cerró los ojos; el pecho le ardió y, tras contenerse, las lágrimas por fin se le escurrieron.
—Dylan, nosotros somos los esposos. ¿No te parece absurdo?
El hombre al que amaba iba a tener un hijo con otra mujer. ¡Absurdo!