La Niñera de Los Gemelos del CEO Obsessivo
Capítulo 1
La dirección era en un barrio que solo conocía por las telenovelas. ¿Sabes esos lugares donde hay más árboles que gente? Pues sí.
El portón se abrió sin hacer ruido. SILENCIO. En mi casa todo rechina, todo chirría, todo se queja. Allí parecía que hasta el aire tuviera miedo de hacer ruido.
La casa era enorme. Pero no de esa manera hortera de nuevo rico con columnas y leones de mármol. Era una casa que sabía que era cara. Que no tenía que demostrarle nada a nadie. Muro alto, hiedra trepando, jardín perfecto. La puerta de madera parecía costar más que todo lo que he ganado en mi vida.
Una mujer de uniforme abrió. Me miró. Me midió. Sentí su mirada bajar, bajar, bajar hasta mis zapatos de cuero falso agrietados en el costado.
Quería desaparecer. Convertirme en humo.
—Hola, debes ser Elena —dijo. Voz eficiente. Como si estuviera leyendo un manual.
—Sí —mi voz salió medio estrangulada. Qué rabia.
—El señor Volpi está esperando.
El pasillo. Madera lustrosa. Mi reflejo en el suelo. Dios mío, ¿qué acabada estaba? Mi única blusa social con el cuello deshilachado. Mi cabello que intenté alisar pero ya se había encrespado de nuevo. Parecía… parecía lo que era. Una intrusa.
La sala. Mi corazón se disparó de nuevo.
Sofá de cuero beige que parecía una nube. Alfombra persa. Libros. Plantas enormes. Chimenea —¿quién tiene CHIMENEA en São Paulo? Gente que no necesita preocuparse por el precio del gas, solo puede ser.
Y él.
Sentado. mo
Ni siquiera se levantó.
Arthur Volpi. Camisa blanca, manga doblada, barba perfecta, ojos oscuros que no