CAPÍTULO 35.
—Detén esto —pidió Clara, dando un paso al frente, sus ojos fijos en Dorian—. Ya ha habido suficiente sangre, Dorian. Ordena a tus lobos que se retiren. No más muertes.
Dorian soltó una carcajada amarga que resonó entre los árboles como un eco desgarrador.
—¿Crees que puedes venir aquí y darme órdenes? —susurró, acercándose a ella con una lentitud calculada—. Después de todo lo que hiciste... ¿después de cómo me despreciaste?...Tú eres la culpable de todo.
Clara sostuvo su mirada, negándose a r