Narrado por Karina
El silencio en la casa se sentía más denso que nunca, como si hasta las paredes contuvieran la respiración. Sabía que Dante estaba en su habitación; lo había escuchado entrar con pasos pesados, furiosos, y luego cerrar la puerta de un golpe.
No quise ir detrás de él de inmediato. Sabía que necesitaba su espacio. Lo conocía demasiado bien: cuando estaba herido, lo primero que hacía era levantar muros, como si así pudiera protegerse de todo… incluso de mí. Y, sin embargo, mient