Narrado por Karina
El silencio se volvió denso después de su advertencia. Dante había dicho aquellas palabras con tanta firmeza que, por un instante, me hicieron sentir como si hubiera levantado un muro infranqueable entre nosotros. Pero yo no era de rendirme tan fácilmente. No después de lo que había pasado anoche, de lo que habíamos sentido los dos.
Me levanté despacio, con la respiración alterada por los nervios, y lo miré fijamente. Él había vuelto a ponerse la camisa, pero aún no se había