Narrado por Karina
El camino de regreso fue lo más parecido a un interrogatorio sin preguntas.
Dante conducía en completo silencio, los faros del coche iluminando la carretera como si cada metro fuera una cuenta regresiva. Yo, sentada a su lado, todavía sentía la presión de su mano en mi cintura desde la gala, como si su toque no me hubiera soltado ni cuando subimos al auto.
La gala había terminado sin incidentes visibles… para los demás. Pero dentro de mí, las miradas, los roces, y sobre todo