Narrado por Karina
Desperté antes de que el amanecer terminara de colorear la habitación. La luz tenue entraba a través de las cortinas mal cerradas, dibujando franjas doradas sobre la piel de Teo.
Por un instante, no recordé dónde estaba. El olor de su camisa, la calidez de su cuerpo junto al mío y el peso de su brazo sobre mi cintura me anclaban a una sensación que parecía un sueño demasiado real. Sentía su respiración profunda y lenta contra mi nuca, un ritmo que contrastaba con el temblor c