Narrado por Dante
El sol se colaba tímido entre las cortinas, derramando un haz dorado que calentaba la habitación sin romper la calma. Abrí los ojos despacio, como si temiera que despertar significara perder ese instante perfecto.
Ella estaba ahí, dormida a mi lado, con el rostro sereno y la respiración tranquila. Mis dedos se deslizaron con cuidado sobre su piel, como para confirmar que era real.
Recordé el beso de anoche: lento, profundo, cargado de algo más que deseo. Algo que me hizo compr