Narrado por Teo
El silencio de mi departamento tenía un eco que no recordaba. Tal vez era porque me había acostumbrado a escuchar su respiración a mi lado, sus pasos, su forma de caminar como si temiera interrumpir el mundo.
Me dejé caer en el sillón. La chaqueta aún colgaba del respaldo, con olor a perfume de gala y traición. Cerré los ojos un instante, pero solo vi su rostro cuando entró del brazo de Dante. La forma en que lo abrazó. La forma en que lo miró a él, no a mí.
Lo merezco.
Me puse