Narrado por Teo
El murmullo del salón era como un eco lejano. Copas tintineaban, risas suaves se entrelazaban con el sonido cálido del jazz en vivo, y los trajes oscuros y los vestidos brillantes se deslizaban por el mármol como si bailaran sin moverse. Pero yo no escuchaba nada. O mejor dicho, escuchaba todo desde muy lejos, como si el cristal de mi copa me separara del mundo.
—¿Estás bien? —preguntó Sofía a mi lado, su voz suave, precisa, perfecta como siempre.
Asentí, sin apartar la mirada d