Narrado por Teo
Otra vez no podía dormir.
El insomnio era viejo conocido, pero desde que me fui, había adquirido una textura nueva. No era el insomnio ansioso de quien teme el futuro. Era el de quien ya lo perdió todo.
Me senté al borde de la cama, con la cabeza entre las manos.
Había intentado convencerme de que lo hice por ella. Que alejarme era el acto más noble que podía tener. Que mentirle, humillarme, decirle que no significó nada era mejor que cargarle la verdad.
Pero cada día que pasaba