Narrado por Teo
Sofía apoyó una mano en mi pecho, como si su gesto pudiera arrastrarme de regreso al presente. Me guio al centro del salón con paso firme. Bailar era parte del espectáculo. Otra estrategia. Otro movimiento en el tablero de mentiras. Mis manos se posaron en su cintura y ella rodeó mi cuello con naturalidad, como si aún creyera en todo esto.
Pero mi atención ya no estaba ahí.
Estaba en Karina. En ella que estaba cada vez más cerca.
Apenas a unos metros. Del brazo de Dante. Como si