Le dio una gran lección de vida.
—¡Señora Corrales, gracias por recibirme con tanto entusiasmo, ella es Melany! En ese momento, Ángel se sentía relajado y su rostro lo decía todo. Ese lugar le trae paz y le transmite buena vibra.
—Es muy hermosa, ¿es tu novia? La edad y los años, se notaban en la piel de aquella señora. A pesar de ello, camina como una señora de 40.
—¡No, señora, yo soy su asistente! Melany contestó con rapidez, para que no hubiera malentendidos.
—¡Qué lástima, porque eres muy hermosa! Y tú, eres un mentiros