Rostro de serpiente.
La trabajadora social ya estaba allí.
—Me da miedo perder a Luis… —dijo Ángel—. Esa maldita de Marta…
El joven culpaba a la madre de Sofía, mientras que Melany sintió una punzada en el pecho.
Él estará bien. Luis es inteligente, nunca dirá nada que nos perjudique. De eso estoy segura.
Melany lo abrazó y lo apoyó, mientras que, adentro, Alicia se sentó frente al niño y le ofreció un lápiz junto con una hoja en blanco.
—Puedes dibujar a tu familia mientras te hago unas preguntas —le indicó con un