La cara de Robert se tornó roja, sintió que el aire se escapaba de sus pulmones y todo su cuerpo se estremeció.
El grito salió de lo más profundo de su pecho.
—¡Nooo! —Un par de lágrimas salieron con fluidez.
El papel y la caja cayeron de la mano temblorosa de Robert.
Camila se agachó a recoger y leyó la nota en voz alta:
“Ella descansa con los peces, la culpa es solo tuya.”, el papel tenía un corazón negro dibujado.
Camila tomó la pequeña bolsa de tela que estaba en la caja y que Robert no ha