—¿Me buscabas?
Camila sintió el tibio aliento de Robert en su oído y dio un salto sobresaltada.
—¡Oye! No te aparezcas de ese modo.
—¿Por qué me sigues?
Su mirada no se apartó de ella, la notó vacilar un poco.
Camila respiró hondo antes de responder. Si lo había seguido como una sombra sin ser detectada, cosa que no pensaba admitir.
—Me preocupa tu equilibrio emocional, veo como te aferras a una esperanza que de a poco se desvanece. No puedo permitir que te hundas en la desesperación.
—Para