—¡No!, ¡Por Dios!
Sus gritos se ahogaron en llanto, de rodillas llora su amargo pesar.
—¿Ese vestido es de Diana?
—Sí, es un mensaje claro de que…
—¡No lo digas! hasta que no veas el cuerpo no debes perder la esperanza.
Camila toma la prenda cubierta de sangre y la devuelve a su caja.
Su mirada fría era testigo de la devastación de Roberto.
Él no se resistió cuando las suaves manos de ella lo ayudaron a levantarse.
—Trata de mantener la calma, vamos a tu habitación que vas a despertar a los n