Eran las doce del día cuando Camila tocó el timbre de la mansión López.
Apenas entró a la sala sus ojos se posaron en el portaretrato que tenía la foto familiar.
No pudo evitar tomarla, Diana se veía radiante, los niños muy tiernos y Robert lucía tan guapo.
Unos pasos la alertaron y devolvió la foto a su lugar.
—Señorita, Camila. Es un gusto recibirla, yo soy…
—Diana, te imaginé diferente.
Camila Fuentes la mira con un aire de superioridad.
Diana la invitó a sentarse y mandó a preparar café.
No