Camila Fuentes se pasea por su departamento vestida solo con un babydoll que realza sus curvas.
Al tomar el teléfono, sus dedos titilan sobre la pantalla. Un impulso la domina: llamar a Robert.
Él es motivo de su regreso, tarde se dio cuenta de que lo amaba.
La voz de su razón le grita que no debe.
"No, tengo que hacerme la fuerte", se dice mientras deja el teléfono sobre la mesa.
No puedo mostrarme vulnerable; si me muestro débil, nada ganaré con Robert.
Se sirve un trago bien frío, para apl