—¡Abre la puerta!, Sebastián es sólo mío.
Los gritos de Yolanda alertaron a los vecinos que salieron a ver el chisme.
La puerta del departamento no se abrió y ella la azotaba como si quisiera derribarla.
—Tu mujer está loca, si abro esa puerta me deja calva.
—Ella no es mi mujer, solo la uso a conveniencia.
Los dos se rieron de Yolanda, ella era manipulada por Sebastián.
No había nada que le negara a su amante. Sin embargo este no le apreciaba para nada.
Sebastián tomó su teléfono y llamó a la