Al despertarme, me encuentro recostada en el sofá de la habitación del hospital. Resultó ser bastante cómodo después de todo, pero no dejo de pensar cómo llegué aquí y qué hago tapada. Me incorporo lentamente, Ángello está dormido todavía, así que aprovecho de ir al baño, para luego ir por algo de comer.
Tras terminar de ocuparme de mis urgencias de embarazada, abro la puerta del baño, me encuentro a Esteban, quien sostiene una bandeja con comida que huele delicioso.
—Buenos días, cuñada… —frun