Luego de un almuerzo estupendo, subo a mi habitación para descansar, aunque la verdad no tengo cómo porque esta enorme panza que traigo no me deja. Los gemelos cada vez se pelean más por el espacio y no consigo dormir bien, ya que se mueven a todas horas.
Ya sentada en mi cama, subo los pies a una almohada porque están hinchadísimos, cierro los ojos para tratar de pensar en cómo será todo en unas semanas más. Con treinta semanas de embarazo, el padre de mis hijos en el hospital y mi familia rev