CAPÍTULO 30. Tu Diablo se llama Darío
Decir que aquel vuelo era un infierno era poco. Sammy pasó todo el trayecto fingiendo que dormía, mientras Ángel la vigilaba, porque no estaba muy seguro de qué creer con ella. Era difícil sacarle información a una mujer dormida, y ella realmente parecía asustada y metida en una ostra.
Era exactamente la misma chica que había conocido hacía tres meses, pero más nerviosa y eso era lógico. Sin embargo había algo en ella que lo hacía sospechar.
—Sahamara… ya vamos a aterrizar, linda —intentó despe