Rogelio caminaba de un lado a otro en su habitación. Abrió de golpe la ventana y sacó un cigarro; tenía tiempo sin fumar. Buscó por todos lados hasta que encontró una cajetilla. El viñedo permanecía en completa tranquilidad. No entendía qué había hecho que su hermano reaccionara así; la forma en que le había ordenado dejar a Olivia sugería que Rafael estaba realmente seguro de que ella era su esposa. No había ni una pizca de duda.
Por la forma en que Rafael había visto a Olivia, Rogelio creyó que la mentira se estaba desvaneciendo, pero ahora, con esto, no sabía dónde estaba parado. Tenía que sacar a Olivia de ahí antes de que las cosas se complicaran más; la idea de que su hermano sintiera algo por ella le revolvió el estómago de coraje. Lanzó el cigarrillo sin terminar.
Por su parte, Olivia permanecía en silencio sin parar de derramar lágrimas. Rafael observaba el techo, intentando procesar todo lo que estaba pasando; por ratos la miraba, pero no tenía palabras de consuelo. Aún duda