Capítulo 27- Usados y engañados.
Olivia rezaba por no ser encontrada; la oscuridad era su única aliada. Debía permanecer inmóvil, sin emitir el más mínimo sonido. Cuando sintió las pisadas detenerse a pocos metros, contuvo la respiración, intentando hacerse lo más pequeña posible entre los matorrales. Tras unos segundos de angustia, escuchó cómo los pasos se alejaban. Víctor regresaba a la casa principal; intentaría calmar a Malena diciéndole que solo era un animal, pues no le convenía tenerla alterada.
Olivia permaneció escondida un tiempo más, recuperando el aliento. Tenía que volver a la casa y entrar sin ser vista para no levantar sospechas. Aún no daba crédito a lo que sus ojos habían presenciado; sentía una profunda lástima por Catalina, traicionada cruelmente por su esposo y, lo que era peor, por su propia madre. ¿Qué clase de mujer era Malena? Engañar a su hija de esa forma era una aberración. Olivia se dio cuenta de que estaba rodeada de personas sin escrúpulos. Lo lamentó por la señora Julieta y por Rafael,