Mundo ficciónIniciar sesiónRafael Ugarte lo tenía todo: una carrera impecable, una vida social envidiable y la certeza de ser un hombre soltero. O eso creía su familia. Todo se desmorona tras un fatídico accidente que lo deja al borde de la muerte. Mientras su cuerpo lucha por sobrevivir en la UCI, una mujer aparece en el hospital. Se llama Olivia y asegura ser su esposa. ¿Un error? ¿Una estafadora? Su familia está convencida de que miente. Pero en medio del caos y el dolor, nadie sospecha la verdad que se oculta bajo la superficie: Olivia también es una víctima...
Leer más5 años después…—¡Feliz cumpleaños!Los gritos no paraban mientras la pequeña Julieta soplaba la vela de cinco años en su pastel de chocolate. Olivia cargaba a su pequeña hija mientras Rafael mecía a Roberto, su hijo de dos años.—Se ve hermosa… —dijo Catalina tomándola en brazos mientras Olivia ayudaba a Mili a repartir el pastel.—Tía Lina… —gritó emocionada.—Catalina, Catalina… Julieta. —No había manera de que la hiciera llamarla por su nombre completo. César se acercó dejando de lado su propia diversión con Ricardo, que parecía estar muy emocionado como en todas las fiestas.—Lina me parece un buen apodo —mencionó depositando un beso en su hombro. Ella lo fulminó con la mirada.—Tú me dices Lina y me conocerás.—Correré el riesgo —pronunció tomando a Julieta entre sus brazos.—La abuela estaría muy contenta de verla tan grande.—Sin duda… —contestó Rafael acercándose con el pequeño.—Esta familia se llena de niños a por mayor.—Tus gemelos vienen a ser la cereza del pastel —dijo R
Rafael había estado muy nervioso por conocer al padre de Olivia, pero con la noticia recibida su emoción se transformó y las preguntas no faltaron entre la hermana de Angélica, su padre, Julieta y quien se enterara de la noticia.Olivia se había comenzado a sentir mal el mes pasado, pero con todas las cosas que habían pasado y, sobre todo, lo ocupado que estaba Rafael, no quiso mencionar nada hasta estar segura. Después del juicio de Malena tomó la decisión de que se haría una prueba de embarazo. Esos meses solo se había alejado de Rafael dos semanas después de lo sucedido; después, todos los siguientes días estuvo a su lado. Los mareos se hicieron repentinos cuando estaban con el juicio de Malena, y su periodo se atrasó un mes; las sospechas eran cada vez mayores. Así que, en una oportunidad que viajó con Julieta al médico, aprovechó para hacerse un análisis de sangre sin que nadie se enterara. Dejó su número esperando que le avisaran en cualquier momento y el mensaje había llegado a
Rafael entró a la fábrica como Víctor se lo había pedido: solo y con la bolsa de dinero. No daba crédito a que llegara a ser tan fácil; le entregaría a Ricardo, tomaría el dinero y se iría. Sospechaba que a la menor provocación todo se complicaría. El lugar estaba vacío, tal como lo recordaba desde que fue abandonado y considerado peligroso. Ahora es cuando se arrepentía de no haber mandado tirar la fábrica, pero la nostalgia se lo impedía; era el lugar donde su padre dio inicio a sus sueños y donde él jugó en cada rincón que le permitieron.La oscuridad impedía ver los lugares que pisaba, pero logró llegar al centro de la fábrica donde Víctor lo esperaba; el muy descarado estaba ahí sentado.—Puntual, eso siempre me ha gustado de ti, Rafael —dijo con ironía. Rafael notó que Ricardo no estaba con él.—¿Dónde está?—¿Crees que traería a mi hijo a ver esto? No, él está siendo entregado en la casa grande —declaró.—¿Piensas que me conformaré con solo tu palabra? —indicó Rafael molesto.—
La casa de los Ugarte era un caos; Olivia observaba cómo César intentaba tranquilizar a Catalina. Mili le entregaba un té a Julieta, intentando que sirviera para parar un poco su angustia mientras Fernanda se aferraba a ella sin entender qué estaba pasando con su padre y su hermano.Pero quien realmente le preocupaba era Rafael, estaba con la mirada perdida observando hacia las afueras de la casa, tan pensativo que le incomodaba. Deseaba preguntarle qué le había pedido ese hombre cruel, con qué artimañas estaba jugando para usar a su propio hijo. Quien tampoco mencionaba absolutamente nada era Malena, recluida en una esquina. Esa familia estaba pagando algo muy caro y ella no sabía qué era eso tan grave.—¿Qué te ha pedido? —preguntó Catalina después de tomar aire.—Dinero…—¡Es un maldito! —vociferó al borde de las lágrimas, era cruel para ella pensar que por tantos años estuvo unida a un ser tan despreciable.—César, necesitamos ver si tenemos esa cantidad disponible para mañana —di
Rafael aguardaba en silencio, intentando procesar en su cabeza la terrible noticia. Olivia estaba ahí, de pie frente a él, mostrándose nerviosa.—Olivia, ¿mi hermano planeó mi accidente?—No —aseguró rápidamente la mujer.—Quisiera entender bien, pero si no me dices las cosas, no puedo, Olivia.—Tu hermano no es culpable de eso. Rogelio no sería capaz de hacerte daño, Rafael; eso te lo puedo asegurar —dijo afligida, mientras intentaba procesar cómo decirle la verdad.—¿Cómo puedes asegurar algo así? ¿Qué sabes, Olivia?—Víctor, el esposo de Catalina, es quien planeó tu accidente —soltó de una buena vez. Rafael abrió los ojos con demasía al escucharla, estupefacto ante semejante revelación.—¿Víctor?—Sí…—¿Cómo sabes algo así, Olivia? —cuestionó tomándola de los hombros.—Porque él me lo dijo… Víctor te quería muerto; ese siempre ha sido su plan.—¿Por qué? Has dicho "siempre"… Olivia, pero…—Me amenazó, Rafael —admitió desesperada.—Olivia… —la mirada de Rafael demostraba una duda pr
Rafael tuvo que soportar sus ganas de hablar con ella, pero más que eso, de exigirle una explicación. Sin embargo, verla ahí con Rogelio lo dejó desconcentrado por un momento; ¿acaso habían estado juntos todo ese tiempo mientras él intentaba encontrarla? Fue duro pensar aquello mientras las miradas de todos pesaban sobre ellos.El abogado pidió continuar, ofreciéndole a Olivia que tomara asiento, pero ella se negó, asegurando que estaba bien de pie.—Ahora que todos los involucrados estamos presentes, puedo hacer la segunda lectura del testamento. Al estar aquí la señorita Mendoza, la cláusula de anulación queda invalidada, tal como Julieta lo estipuló.—Está bien, Adolfo. Podemos continuar con lo demás —afirmó Julieta.Mientras el abogado leía el documento, Rafael la observaba directamente, pero ella no hacía lo mismo; Olivia quería salir corriendo de ese lugar. Su corazón bombeaba tan rápido que podía sentirlo en sus manos, mientras aguardaba en silencio. Rogelio observaba a Olivia
Último capítulo