¿Qué seguía? ¿Podía seguir fingiendo después de eso? Olivia lo observaba con un nudo en la garganta. Julieta le había pedido seguir con la farsa minutos antes de que cruzara por esa puerta, pero ¿cómo podía seguir haciéndolo?
—Habla de una buena vez, despierto, y me encuentro con que tengo una esposa — dijo con dolor, quería elevarse, pero la cintura le estaba matando, tantos días en cama le estaban pasando factura, seguido de sus piernas —. ¿Seguirás callada?, quiero entender…
—Querido, has de