Carla asintió. Acarició el rostro de su esposo, éste sonrió adorando esa caricia. Luego ella se retiró del despacho cerrando la puerta.
Max no se sentó.
—Debes calmarte —habló Max con mucha seriedad—. Intentaré contactar a Peter, te llamaré cuando tenga el tiempo para atenderte.
Adam no se movió. Se giró hacia él luego de un par de segundos.
—Siento lo de antes.
Max asintió, aceptando las disculpas; aunque aún por sus venas seguía corriendo la molestia que le causó que Adam se atreviera a t