Jaya arrugó sus cejas.
—¿Y qué tiene que ver Liliana en todo esto? Es decir… no entiendo, ¿por qué ella lo sabe? ¿Quién le dijo qué?
Adam absorbió por su nariz.
—Ella quiere cenar con ustedes. Todos juntos. Karim, tú, ella y yo.
Jaya puso los ojos como platos.
—¿Perdón? ¿Por qué?
Adam la miró, también le parecía que la idea de Liliana era absurda. Su respuesta fue encogerse de hombros.
—Adam… ¿Liliana sabe de mí? ¿Sabe que tú y yo…?
El abogado se echó a reír.
—Ah, querida amiga. Quid Pro Qu