Para ella nada de eso pintaba bien, tenía un muy mal presentimiento.
—No sé qué estás haciendo, ni quien te está apoyando, pero tienes que saber que podrías estar metiéndote en serios problemas.
Él hizo de nuevo la señal con su mano para que caminara, pero ella ya estaba obedeciendo a regañadientes, intentando mantener sus sentimientos de temor bien guardados.
El hombre guiándolos, ella en medio, Adam detrás sin quitarle ojos de encima, alerta también porque algo malo sucediera, que por algu