Mi figura se reflejaba en el suelo de brillante mármol mientras me acercaba al concejal. Las manos me sudaban, pero esta era mi oportunidad. No dejé que ni siquiera el mal trago del asedio de los periodistas y sus preguntas indiscretas me afectaran.
Suavemente deposité la copa al lado de donde el concejal estaba y tomé un canapé. Él percibió mi presencia.
—No me diga que también se le antojó paladear está champaña seca con el comté? —preguntó con una sonrisa, girando hacia mí.
—En realidad, p