Camila
Octavio y yo fuimos a almorzar a un bonito restaurante italiano que quedaba frente al edificio de Libertaria. Él siempre había sido un hombre agradable y cordial, en ese momento fue igual.
Mientras esperábamos la comida, me mostró el esquema de la entrevista que tenía planificada, con las preguntas que se le realizarían a la alcaldesa. También me explicó que a la mujer le gustaba dar rodeos y voltear las cosas a su favor.
Luego llegó la comida: Raviolis con salsa al pesto para él y espa