CAPÍTULO 54

Me puse el relicario en el cuello. Miré el desorden a mi alrededor. Cerré mis ojos, levanté mis manos y como si yo fuera Matilda, los libros se pusieron en su lugar. Salí del castillo y me dirigí a la aldea. Más personas seguían enfermas.

—¿En dónde estabas? —preguntó Edon.

—En la biblioteca haciendo algo importante.

—Las cosas están empeorando, más y más aldeanos presentan el mismo síntoma, algo los está contaminando y no sabemos qué. En cuatro horas inicia el eclipse y tengo un mal present
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Imelda Aguirremmm vaya que todos quieren hacerlas quedar mal.. no te dejes circe se más inteligente que ellos
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