CAPÍTULO 55
EDON
Hoy era el segundo día más triste de mi vida. Estaba enterrando a mi madre, una de las mujeres que más amaba en este mundo. Cuando enterré a mi padre, le prometí que cuidaría de mi madre, y le fallé, no pude protegerla. Permití que un desconocido ingresara a la casa y la matara sin ninguna consideración.
Pero iba a encontrar a su asesino e iba a destrozarlo con mis propias manos.
—¿Dónde está tu compañera? —preguntó Fray
—No lo sé.
—Deberías tenerla más vigilada, después de