EDON
Miré a Circe delante de mí, estaba realmente preciosa. Me sentía tan afortunado de tener una compañera tan bella, pero también noble, inteligente, con grandes sentimientos. Llevaba puesto un vestido blanco y una corona de flores adornaba su cabello. Sus bellos ojos brillaban de la alegría, y no podía ver los míos, pero de seguro brillaban mucho más.
La petición de Circe de hacer la boda en la playa, en un principio me pareció extraña, pero cumplí sus deseos y no me arrepentía. Todo estaba