»—Circe… —habló—. Quiero que te cases conmigo.
No me imaginé que mi propuesta de matrimonio sería de esa manera. Tal vez en una cena romántica, con un anillo, un trío de cuerdas, o quizá en un lugar romántico como la torre Eiffel.
»Entonces ¿qué dices? —volvió a preguntar—. Hemos pasado por mucho, esperé por ti tantas décadas y cuando te encontré…
—Pensaste en que era una chica desarreglada, sin maquillaje…
—¡Shhhh! —puso su dedo sobre mis labios para callarme —Desde que te conocí me volvis