Y según sabía, nadie más que su mentor —fallecido hace cinco años— lo había visto jamás. Así que, técnicamente, no quedaba nadie en el mundo que pudiera asegurar cómo lucía Y.
Sin embargo, Y no tenía ningún pleito con la familia Suárez. ¿Por qué se metería en un asunto tan turbio?
Tal vez Daisy estaba exagerando; no parecía tener sentido que él fuera quien hubiera provocado el accidente de Blanca.
Dejando a un lado esas dudas, Daisy se metió de lleno en su labor: siguió escribiendo líneas de cód