—¡No puede ser! La abuela le pidió que viniera a cuidarte, no a pelearse contigo. Voy a contarle todo y que lo regañe como se merece.
—¿Su abuela le pidió que viniera? —repitió Daisy con asombro. Hasta ese momento, creyó que Fernando había aparecido por voluntad propia, ya fuera para burlarse o para cumplir algún plan oscuro.
—Sí. Esta mañana acompañé a mi abuela a hacerse un chequeo. De pura casualidad vimos llegar un auto de la familia Ortega al hospital… y traían a alguien en camilla, que res