Frigg abrió los ojos y su mente quedó en blanco.
Miró el techo con expresión perpleja; ni siquiera recordaba su propio nombre.
«¿Quién soy?, ¿dónde estoy?», era lo único que rondaba su cabeza.
De pronto, sintió un dolor punzante, como si algo le estuviera carcomiendo el cerebro.
Sin embargo, esa sensación solo duró alrededor de un minuto y, de pronto, desapareció tan rápido como llegó.
Entonces, en el vacío de su mente, comenzaron a surgir fragmentos de recuerdos.
—Esto es un hospital… —se dijo