Capítulo 43
Mientras tanto, Daisy estaba a punto de acompañar a Javier a la empresa.

Ahora era su cuidadora personal, así que iría a donde él fuera. Javier había entrado a cambiarse de ropa y ella lo esperaba afuera.

Para matar el tiempo, pateaba distraídamente unas piedritas, cuando sintió una mano que la sujetaba del brazo con fuerza descomunal.

No necesitó voltear para saber de quién se trataba: aquel tacto tan familiar no podía ser otro que el de Fernando. La llevó hasta un rincón apartado. Antes de que
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