De pronto se oyó un aplauso que resonó por todo el vestíbulo.
—¡Qué digna de ser la asesina número uno a nivel internacional, señorita La Torre! Sus habilidades son impresionantes. ¡Adelante, señorita La Torre, muéstreme un espectáculo todavía mejor!
Daisy frunció el ceño con fastidio. ¿En serio la trataban como si fuera parte de un circo ambulante?
¡Ja!
Ya vería ese desgraciado… Tan pronto lo encontrara, pensaba arrastrar su cara contra el suelo hasta que se tragara sus palabras.
No había escal