El estudio de Lion en la mansión Winchester era un lugar diseñado para imponer. No por su lujo, que era abundante y severo, sino por su atmósfera. Las paredes de roble oscuro absorbían la luz, y el enorme escritorio de ébano parecía un ataúd para las esperanzas de quienes eran convocados allí. Aquella mañana, el aire era tan denso que resultaba difícil respirar. La furia de Lion no era un fuego crackeante, sino un glaciar que avanzaba lento e implacable, congelando todo a su paso.
Olivia estaba