(Narración en tercera persona)
El aire en la habitación se espesó, cargado con el peso de las palabras no dichas y el fantasma de la verdad que se cernía sobre ellos. El bip… bip… bip… del monitor pareció acelerarse, como si fuera un eco fiel del corazón de Olivia, que martilleaba contra sus costillas con una fuerza que casi le dolía.
La respuesta inicial de Lion, esa evasiva orgullosa y tan él
—¿Cómo no ibas a gustarme? —Había sido como una brasa ardiendo sobre su piel ya sensible.
Le había que