El Eco en el Búnker
La tensión en el avión de regreso era una entidad física, densa como la niebla alpina que dejaban atrás. El Dr. Vogel, sedado suavemente por Anya, dormitaba inquieto en un asiento reclinado. Gabriel, con el muslo vendado y una inyección de analgésicos, observaba el paisaje que pasaba con ojos de halcón, cada músculo alerta a pesar del dolor. Samuel y Anya estaban absortos en sus pantallas, él asegurando los datos de las cintas (ahora transferidos a una unidad encriptada y bo