El silencio de Alistair fue, paradójicamente, ensordecedor. Durante semanas, cada alerta del sistema, cada visita inesperada, cada correo electrónico anónimo, los hacía saltar. Pero nada ocurrió. Era como si el Ecualizador los hubiera soltado en aguas profundas para ver si nadaban. Y ellos, ahora conscientes de la profundidad, empezaron a trazar su propia corriente.
El primer fruto tangible de la Cripta fue el «Proyecto Eco». Olivia, con los planos acústicos del Teatro de la Memoria como base i