La respuesta de Clara al Cartógrafo abrió una nueva fase en el conflicto, una extraña y tensa comunicación que Samuel supervisaba como un maestro de ajedrez observando una partida por poderes. No hubo respuesta inmediata al correo de Clara. El silencio que siguió fue más elocuente que cualquier palabra; era el silencio del cazador reconsiderando a su presa, del jugador recalculando sus movimientos.
Clara, por su parte, se sumergió en su tarea con una determinación metódica que hubiera hecho son