El aire en la terminal privada del aeropuerto de Londres era frío y cargado de propósito. La Fundación Aurora no viajaba en masa; lo hacía como un organismo especializado desplegando sus partes vitales. Lion y Olivia, como figuras públicas, tomarían un vuelo comercial posterior, su presencia en el Foro Global de Ética y Transparencia en la Filantropía (FGETF) completamente esperada y registrada. La verdadera punta de lanza viajaba ahora: Samuel y Gabriel, junto a Clara y un equipo mínimo de dos