La tensión en la Fundación Aurora es palpable, pero contenida. Para los residentes, la vida transcurre con su ritmo habitual de ensayos, talleres y risas en el jardín. Solo un puñado de personas conoce la amenaza que se cierne sobre ellos: la familia Winchester, Samuel y Gabriel, y un núcleo de seguridad muy selecto. La pareja formada por el analista y el estratega trabaja en una sinergia silenciosa y perfecta. Mientras Samuel teje una red digital de monitoreo alrededor del Claroscuro y analiza